En la superficie del río lo único que podía ver era el suave reflejo del sol escondiéndose. Las demás cosas, su colores y sus formas se iban con la gran estrella ,y les cubría la oscuridad. Todavía sus pensamientos seguían vivos y despiertos, aunque el frío era insoportable y no podía respirar bien, ella seguía apoyándole a que continuara pensando en sus labios y sus imaginativos besos, en sus ojos y su incansable mirada, en sus cabellos y el perfecto baile con el viento,...
Estaba nervioso y el corazón deseaba buscarla, pero estaban demasiado lejos, un gran charco los separaba.
0 comentarios:
Publicar un comentario