Erase una vez una familia que tenía muchos hijos, todos con nombres de elementos. Entre ellos los protagonistas de esta historia eran: Agua, Tierra y Aire. Estos eran inseparables, ya que tenían mas o menos la misma edad.
Un día de juego por las calles de su desértica ciudad encontraron una mercader que vendía un camello que podía construir cualquier cosa si le dabas de comer sustancia.
Los niños intrigados le preguntaron al mercader en que consistía todo eso.
-Solo tienes que darle Agua o Tierra para poder tener una silla o si le das suficiente cantidad el camello puede realizar una bonita mesa.- dijo el mercader con un tono de hombre de teletienda.
Los tres inseparables niños le preguntaron el precio. Nada más saberlo se fueron a preguntarle su padre si podían comprar "el camello crea todo". El padre que era vendedor de muebles, aceptó comprar el camello.
Con el camello en casa, el padre sin pensar cogió a sus hijos Agua y Tierra, y los metió en la boca del camello y se lo comió.
Aire sorprendida y asustada, al darse cuenta de lo que estaba pasando, empezó a gritar.
Su padre a ver lo que había hecho empezó a llorar y llorar...
Tras el momento trágico el padre pensó en hablar con el sabio de la ciudad para preguntarle si había alguna solución.
-Espera a esta noche y al día siguiente tendrás a tus hijos, por que el camello cagará y los expulsará.- comentó el sabio de la ciudad con aires de intelectual.
Sea así, el padre esperó toda la noche impaciente en su cama..
Al día siguiente el camello seguía dando vueltas, había mucha mierda pero pocos hijos.
El padre, ya desesperado volvió a visitar al sabio.
El sabio al ver que el padre estaba demasiado nervioso, le dijo que se tranquilizara.
En el momento en el que el sabio vió que el padre estaba tranquilo, cogió una porción de tierra en una mano y un cuenco de agua en otro, y los tiró al aire. De repente aparecieron Tierra y Agua...
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, ¿Te a gustado?