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viernes, 12 de noviembre de 2010

Rarezas

Se sentía perdido, sin hogar. Desde hace nada sin familia. Hacía dos dias de aquel día donde perdió a su madre.
Estos dias se había dedicado a andar y andar, pero sin encontrar ningún pueblo o ciudad. El cielo estaba despejado, pero la tierra húmeda. Tenía los zapatos llenos de barro seco y su mochila la había perdido cuando se había escapado de aquel infierno. Lo único limpio que le quedaba era su capucha.
No tenía a donde ir ni que comer. Si por lo menos hubiera una tormenta, para que se quemara algún árbol de los pocos que había, para poder recomponer fuerzas.
El paisaje era desolador, ni una casa, ni un árbol, nada...
Decidió para a descansar y observar el paisaje en barrado. Algo le hizo levantarse,a lo lejos habia avistado un pequeño punto negro. Acto seguido siguió su camino con un poco de esperanza hacía ese borroso punto negruzco. Entonces, aceleró el camino. El punto se hacía cada vez mas grande y grande. A los lados del puntos empezó a parecer una linea azul.
Lonolo pensó que debía de ser una alucinación. Pero era agua...agua!!
Empezó a correr sin darse cuenta que los zapatos empezaban a desprenderse. Al parecer el punto negro era una pequeña caseta con un barco, un a linea azul, si era agua. El agua era un gigantesco mar azul. Se dispuso a ojear el barco y a ver si no había nadie en la caseta.
Aquel lugar estaba abandonado. Miró si el barco tenía combustible. Aunque parezca raro, estaba lleno de gasolina. Finalmente se dispuso a bajar el barco al agua.
Con sus conocimientos de navegación encendió el motor con el combustible lleno. El motor se encendió sin problemas, otra cosa que a Lonolo le pareció rara. Quién dejaría un barco abandonado con el combustible lleno...
Poco a poco, nuestro protagonista se fué alejando de la orilla, con la vista fija en el horizonte desconocido.